Control de la creatina quinasa en medicina deportiva
La CreatinKinase o Creatina Quinasa (CK) es una enzima clave en la transferencia de fosfatos de alta energía, facilitando la regeneración rápida de ATP durante la contracción muscular. En el contexto deportivo, sus niveles en sangre aumentan de forma transitoria tras ejercicios intensos debido al daño estructural en la membrana de las fibras musculares.
El aumento de CK sérica se relaciona con la intensidad, tipo y duración del ejercicio. Actividades prolongadas como maratones, triatlones o ejercicios con contracciones excéntricas (como correr cuesta abajo) generan los picos más altos de CK, mientras que entrenamientos más suaves no suelen alterar la permeabilidad de la
membrana ni liberar enzimas.
Se observan diferencias individuales: algunos deportistas son «altos respondedores», presentando mayores aumentos de CK post-ejercicio, y otros son «bajos respondedores», lo que sugiere que la variabilidad individual puede depender
de la masa muscular, el tipo de fibras y la respuesta adaptativa al entrenamiento.
El entrenamiento regular induce una adaptación protectora. Los deportistas entrenados tienden a mostrar menores aumentos de CK tras el ejercicio comparado con sujetos sedentarios, a pesar de realizar la misma actividad. Esto indica un mayor
acondicionamiento muscular y menor daño estructural.
La CK también se usa como indicador del estado de recuperación. Tras ejercicio extenuante, la enzima puede permanecer elevada durante 24 a 96 horas, dependiendo del esfuerzo y el nivel de acondicionamiento. La persistencia de niveles altos sin
mejora en el rendimiento puede alertar de sobreentrenamiento o inadecuada recuperación.
El clima también influye: en ambientes fríos, se han observado mayores elevaciones de CK con el mismo nivel de esfuerzo físico, posiblemente por vasoconstricción y menor eliminación de metabolitos. La administración de suplementos como
aminoácidos de cadena ramificada (BCAA) puede reducir el daño muscular y los niveles de CK tras el ejercicio.
La CK se libera inicialmente al espacio intersticial y luego al sistema linfático, accediendo finalmente a la circulación. El tiempo hasta el pico varía: tras ejercicios de fuerza puede aparecer a las 8 horas, y con ejercicio excéntrico los picos se alcanzan
entre 2 y 7 días después.
También se ha estudiado el efecto de tratamientos como drenaje linfático manual, que acelera la eliminación de CK tras el ejercicio. Del mismo modo, períodos de reposo favorecen el descenso de los niveles séricos de la enzima.
Durante el ejercicio intenso, se liberan no solo la isoenzima CK-MM, sino también CK-MB y CK-BB en cantidades pequeñas, incluso en ausencia de daño cardíaco o cerebral. En disciplinas como el boxeo, se ha observado presencia de CK-BB,
posiblemente relacionada con microtraumatismos cerebrales.
El estudio y monitorización de la CK permite a entrenadores y profesionales valorar el estado muscular, la respuesta al entrenamiento y la necesidad de ajustar las cargas. La interpretación debe ser individualizada, teniendo en cuenta que un solo
valor no refleja necesariamente fatiga o lesión, pero su evolución y contexto sí son clave.
El uso de CK como herramienta en la planificación deportiva permite prevenir lesiones, identificar exceso de carga, y valorar la efectividad de programas de recuperación y readaptación. Si bien no sustituye otras pruebas funcionales, la CK es una aliada
práctica, accesible y no invasiva en el seguimiento del rendimiento.
Brancaccio, P., Maffulli, N., & Limongelli, F. M. (2007). Creatine kinase monitoring in sport medicine. British Medical Bulletin, 81-82(1), 209–230.

